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Mostrando entradas de marzo, 2015

Un literato en la barra

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      Mi primer encontrón fuerte con la música afrocaribe se produjo cuando conocí a Dora en Bogotá, en 1970, y después a mi familia política, que en aquella época vivía en Tuluá. Antes yo había oído música clásica, jazz, rock, rancheras y baladas, no siempre en ese orden, y casi nada de "música caliente"  de ninguna especie. Conservo, sí, un recuerdo de infancia, en Medellín, una vez que sonó en la radio "Virgen de medianoche" y mi mamá comentó que le gustaba mucho Daniel Santos. La imagen me quedó tan marcada porque ella era una señora de buena familia en Manizales y nadie hubiera pensado que le gustaba el Jefe. También oí a Celia Cruz cantando "Burundanga" un domingo en que íbamos mi papá, mi mamá y yo en el automóvil para la finca de mi tía Ligia en La Estrella. Yo tenía tal vez siete años. Mi mamá no comentó nada esta vez, pero ni ella ni mi papá movieron el dial del radio. La canción me pareció muy cómica. 

Trece años desúés conocí a Dora, y la músic…

Cuando se hereda el dolor

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Aquí todo ha pasado. Ellas siguen sonriendo con el leve recuerdo de la pesadilla, sin embargo cargan una rosa con orgullo, una flor que puede cuadrar perfectamente en un cementerio. El miedo habla de cuartos que guardan el terror de la humillación.           ¿Qué les pasó a los hombres de la estirpe? Ninguno amó, ninguno pensó en el peligro que podía suceder si seguían ensuciando las paredes. Ellas fueron naciendo, fueron doliendo, fueron desintegrándose. Luego de la nada surgió un ser femenino que fue gemela de la desidia de sus generaciones. Es el dolor el que más se hereda y ellos murieron sin saberlo.   Balsamina Torres, la bisabuela de la estirpe, le pertenecían tantas tierras como destinos.  Nació en 1890, era conocida en la vereda de “Tambor Chiquito” en Úmbita Boyacá como matrona.  Siempre los del pueblo la veían en caballo de silla, entrando en las cantinas con vanidad y saliendo borracha, tomaba tanto que apostaba las tierras en medio de la juergas, pero no le importaba, poc…

Ermitaños domésticos

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     Ya no andan en corbata ni con la prisa de ir al trabajo, no se les ve ausentes, trascurren tranquilos, con el peso de los años cargado en  la bolsa del pan y la leche. Toda la semana puede haber día de campo porque ahora resulta que los cuadros de Renoir aparecen a menudo en los parques de Bogotá, la imaginación no debe volar en estas situaciones, hace falta salir a caminar por esos lugares para lograr  el olor perfecto del placer.  
      Los jubilados y los desempleados saben más de esos olores vacacionales,  se extienden en el pasto para conversar con sus compañeros de incertidumbre, llevan ropa cómoda y discreta,  se distraen fácilmente con el pasar de las bicicletas y la posición del viento, toman café después del entrenamiento que por lo general es una caminata y se van por los senderos envueltos de una brisa extraña con el lazo de su mascota. Son las escenas de los nuevos los amos de casa.
       Desde las siete de la mañana se ve el desfile de esos hombres que por voluntad…