jueves, 10 de julio de 2014

Las poetas de sus padres en 1979...


POETAS HIJAS DE POETAS 








Por 
Luz Clemencia Pérez





  Tal vez la primera mujer que escribió poesía fue Safo, de Lesbos, un pueblo de Grecia. Sus epitalamios y elegías representaron un desafío y un paso adelante en la lucha de las griegas por desatarse de las obligaciones domésticas. A comienzos del siglo XVI, la francesa Louise Labé fue una continuadora del camino abierto por Safo. A los 16 años Louise era ya poeta y soldado. Al parecer, ninguna de las dos tuvo por padre a un poeta. Solas tuvieron que batallar para encadenar a las musas.

     En Colombia una tradición más que secular hace que el poder, la política, se desplacen dentro de los lazos de la sangre. Sin embargo, el talento literario no ha podido ser otorgado en un solo testamento. Pero veamos por bien, irremediablemente,  poetas. Todas estudiaron Filosofia y Letras. Cinco en la Universidad de los Andes y una en la Javeriana. No todas han publicado libros de poemas. Pero continúan escribiendo. Ellas también quieran aceptar el desafió que arrastraron sus padres y seguir dándole vigencia a la poesía. (N. de la R.)

Paula Gaitán Moscovici
Hija de Jorge Gaitán Durán

De la poesía al cine
Su padre, Jorge Gaitán Durán, fue un absoluto enamorado de París. Murió precisamente cuando viajaba de retorno a aquella ciudad, desde Bogotá, en una isla del Caribe. Paula, una inquieta mezcla de hada y de mariposas, heredó esa percepción que su padre había adquirido.

Desde muy pequeña dejó perpleja a su mamá, la brasileña Dina Mascovici ---directora de teatro--, cuando escribió sus primeros poemas. Eran extraños, metafóricos, enredados en el delirio del amor y de la muerte. No tenía nada que ver, aparentemente, con ese revestimiento tierno y fugaz de Paula.  Pero sí mucho con la poesía de su padre. 

Paula estudió en los Andes, de sonde la expulsaron por pertenecer al MOIR. Luego se fue a la Tadeo, a estudiar pintura. "Su pintura es siempre un poema", le dijeron sus profesores. Dejó el caballete, igual que abandonaba sus gatos, su disco más amado de Cat Stevens o sus poemas en francés. Y se fue a vivir al brasil, donde se enamoró de las canciones de Chico Buarke y del director de cine Glauber Rocha, quien es hoy su esposo y con quien tiene ahora dos hijos. Su último libro de poemas, que iba a ser editado en Colombia por Benjamín Villejas, duerme en las fantasías de Paula. 


María Eugenia Rojas de Puerto
Hija de Jorge Rojas 

"No he hecho nada ni he dejado de hacer
por se hija de Jorge Rojas"
Está dedicada a ayudar a su esposo en la administración y el manejo de una importadora de papel y decorados. En los ratos libres, pinta boteros. Los pinta lo más exactos posibles pero le pone colores a su gusto.

"No he dicho nada ni he dejado de hacer por se hija de Jorge Rojas;  lo que he hecho lo he hecho por mí misma y eso también me hace sentir muy orgullosa". 
Y agrega: "Yo escribo muy distinto a mi papá. Su poesía es una poesía castigada, él castiga la forma; en cambio en lo mío el verso es libre completamente". 

"A mí --- comenta María Eugenia--- me sucedió algo simpático. 

Yo consideraba que papá y poeta eran la misma  cosa; escribir era natural, no era difícil, todos a mi alrededor escribían, A los 3 años, en 1948, vi a papá presentar una obra de teatro en El Colón. A los 4 ó 5 años conocía a Alberti, Dámaso Alonso; Pablo no era sino uno: Neruda. Para mí todo el mundo tenía que se hijo de poeta. No existía la posibilidad de otra cosa y lo natural era escribir en verso. Así, a los 4 años, le dije al poeta Camacho Ramírez, mirando unas goticas de agua: Un cisne de cristal en cada gota , y al poco tiempo dijo para una entrevista que era el mejor verso en lengua castellana que él conocía". "En esa época mi papá estaba en plena explosión poética. En mi casa se reunían todos los escritores, Tenía yo 4 años cuando montana a caballo sobre León de Greiff y le decía que era mi león amaestrado . Seguí escribiendo. Escribí comedias, adapte cuantos de Andersen y en el colegio dirigí teatro. A los 20 años tenía 60 poemas en verso libre, casi todos en francés, algunos en inglés y unos pocos en español, pero todos ellos se quedaron por  ahí", recuerda finalmente María Eugenia. 


María Mercedes Carranza
Hija de Eduardo Carranza 

"En mi caso escribir puede ser una cuestión de siglos"
Actualmente es coordinadora de la revista "Nueva Frontera". Cuando no está ocupada escribiendo artículos, o con su pequeña hija, se dedica a la lectura o se va al atardecer para la cafetería de la Librería El café de la Loma cerca de su apartamento, a conversar con sus amigos. Ahora ha decidido colaborar con la Unión Popular Liberal, al lado de Luis Carlos Galán. 

Sobre su padre y sobre su poesía dice: "Papá y yo nos hemos respetado en el terreno del trabajo; a él le divierten mis cosas, a mí me interesan las suyas, aunque, desde luego, ya a mis 34 años resulta aburrido seguir contestando reportajes como este en calidad de hija de ..."

Y añade: "La poesía colombiana ha estado siempre muy apegada a la forma y a las fórmulas, excediéndose en las buenas maneras. La poesía hoy debe tratar de temas y utilizar términos que sean propios de la preocupación cotidiana y del uso corriente del hombre de la calle, porque creo que es la única manera comos e puede impedir que este género reciba un entierro de tercera frente al boom cultural y económico de otras manifestaciones como el cuento y la novela". 

"¿Qué cuándo empecé a escribir? No lo sé a ciencia cierta. Parece que ami abuela y a mi bisabuela también les interesa el asunto, así que en mi caso la cuestión puede ser de siglos".


Cristina Maya Gallego
Hija de Rafael Maya
"La gente nos roba nuestra identidad,
para ella pesa más la de nuestros padres".

Cristina estuvo vinculada por un año a la Universidad del Cauca. Actualmente es profesora de Humanidades en UniAndes. Está realizando una investigación de la novela antioqueña. 
"El problema de ser hija de un poeta no radica en que uno pierda su identidad, sino que la gente le rodea su identidad porque tal vez para ellos pesa más la figura dle padre. La culpa la tiene los demás", opina la hija de Rafael Maya. 

"Encuentro un poco de contradicción entre mi poesía y mi inquietud de conocer la realidad económica y social del país. La poesía para mí se ha quedado en un plano subjetivo e íntimo mientras que mi inquietud como investigadora se centra en temas sociales y políticos. Me es muy difícil plasmar inquietudes sociales en mi poesía. En cambio considero que la mejor manera de proyectar la inquietud social y política es dictando una cátedra", expresa finalmente. 


Claudia Paredes 
Hija de Jaime Paredes

"A mí me encanta que me digan
que soy la hija de Jaime Paredes".
Claudia Paredes estudió Filosofia y Letras en la Universidad Javeriana. Trabajó en Concultura y actualmente se dedica a los negocios, a su esposo, a su hijo a sus libros y alos boleros, de los cuales es fanática.

Descomplicada y sencilla hace que el ambiente se llene de un gran amor paternal al hablar del padre poeta y de la herencia sensible: "Mi padre me ha dado seguridad y sensibilidad hacia el mundo. A mí me encanta que digan que soy la hija de Jaime Paredes Pardo y si no me lo dicen lo digo; así se me han abierto muchas puertas de afecto. Nunca me he sentido oprimida, al contrario. Además me fascina las preferencias". 

"Pero eso sí, mi acercamiento a la literatura no fue una inquietud sentimental sino estética: yo era la fea de la familia, y me responsabilicé de eso. Flaca, escuálida y de anteojos, me consolaban después de decirle a mi hermana y amis primas, lindas. Me decían inteligente, de los cual también me responsabilicé, y me puse a escribir. Ahora quisiera volver a escribir si realmente pudiera transmitir lo que siento. Soy muy gráfica cuando hablo, pero no soy capaz de transmitir lo mismo en un papel. Me gustaría también retratar la vida del ser humano y quisiera se una buena periodista para denunciar muchas cosas que veo". 


Sylvia Charry Delgado 
Hija de Fernando Charry 

"Mi padre me ha estimulado para hacer algo
y para ser alguien"
Actualmente directora del Centro de Documentación Cultural de Concultura y jefe de redacción de la revista "Plusma". 

De su padre y de su poesía dice: "Mi padre ha sido un estímulo para hacer algo y para ser alguien. Es una gran ayuda en mis investigaciones. En ellas me ha servido de apoyo y de motivación, más cuando lo que valoro  en mi padre es el aspecto serio y riguroso de su crítica, y no es que no lo valore como poeta, sino que para mí, papá es ante todo un crítico literario". 

"En mi poesía los temas que más me gustan son los del amor, la muerte, el tiempo, la nostalgia, la tristeza. El mundo de mi poesía es un mundo con un poco de fantasmitas, de encantamiento, más que de sueños y de luces. En mis poemas hay alguna influencia  de mi papá, sobre todo en algunos temas. Pero es que en poesía siempre se escribe y se vuelve a escribir sobre lo mismo: El amor, la muerte, el tiempo. Lo importante no es tanto sorprender sino decir lo que se ve todos los días de una manera nueva y fresca". 

Tomado de la Revista Diners. Noviembre de 1979.


miércoles, 2 de julio de 2014

El destacado de la semana...



EL PIROPO NO HA MUERTO


Cuando una mujer guapa parte plaza en Madero. Ca. 1950. 
Fotografía de Nacho López. Ciudad de México. Fonoteca Nacional.


Por Heriberto Fiorillo


     Bajo el frondoso palo de pomarrosas, diez muchachitos comen mango con todo y cáscara. Hace mucho calor. Un viejito vende obleas a dos señoras que desde una de las bancas del parque confían admirar también la famosa retreta de la policía municipal. Más de un centenar de personas rodean la rejilla gris que protege la tarima ancha y rústica donde la banda de guerra militar afina y desafina sus instrumentos. Es el parque San José. Son las cuatro de la tarde de un domingo, de cualquier domingo de 1940.

      Quizás allí, en aquel jolgorio popular, entre tanta gente joven, en medio de la estridencia de la corneta y el redoble del tambor, el piropo comenzaba apenas su agonía. La frase obsequiosa del galán a la dama --- que había nacido un siglo atrás en España y que evolucionaba raudamente en toda Europa--- empezaba a experimentar un cambio radical en la costa del Caribe colombiano. Barranquilla transitaba del pueblo a la ciudad. El progreso comercial llamaba gente. Se hablaba español y árabe.   

      El piropo, entonces, ya no podía ser poesía. No alcanzaba el tiempo. Fue mucho antes, cuando la inspiración de un rostro bello, el junglar criollo compuso incontables odas románticas que recitaba luego a los pies de su doncella: "Una pena de amor llevo en el alma/por usted y su gran indiferencia/diga pronto que sí con toda calma/pa' que no le remuerda la conciencia".

       El tiempo principiaba a reducir las distancias y el poeta a su vez hubo de acordar sus versos. Nació así el verdadero piropo, la ingeniosa frase solitaria que electrizó a tantas y amarró a tantos. Surgió la época del esquinero, quien armado de tres o cuatro piropos esperaba el paso de la joven a la tienda para soltarte su me traes la ñapita o pedorle una mirada, de las que no te sirvan. Una leve sonrisa femenina era suficiente para satisfacer en principio al piropiador que, entre ñapa y ñapa, se metía en la grande. 

       La improvisación reemplazó al poema. Lo que importaba era decir algo rápido y efectivo, todavía dentro del respeto y la consideración. La moda recatada de la época llamaba al miramiento. La gente aún se conocía. Sería mucho más tarde, cuando subió la falda y bajó el escote, que el piropo comenzó a cambiar de tono y contenido. Y pudo ser ahí, en el parque San José, donde el más atrevido de los galanes dijo al oído de una muchacha: Adiós, corazón de oro, /tú eres la vaca y yo soy el toro.

     
        Este habría sido el último de los piropos y el primero de los "piropos". De reflejo sexual, lo que fue un día lisonja y galanteo, pasó a ser instinto y cobardía. Se perdió la chispa creativa y apareció el pssst, pssst estéril y el gesto morboso. Hay quienes culpan al desarrollo, a otros simplemente no les importa.

       Doce del día. La contaminación todavía no se ve, pero se huele. El vendedor de guarapo arroja una concha de piña dulce que va a dar al interior de una camioneta. El chofer le corre la medre al guarapero y este persigue con otra concha en la mano al automotor que se pierde en el tráfico. ¿Todo eso es suyo? La gente que trabaja sale a almorzar, la que no trabaja sale a conseguir a la que trabaja, para almorzar. El centro de la ciudad hierve. No queda un solo árbol. Seis personas de todos los tamaños y edades quieren entrar a un bus al mismo tiempo. Adiós, mamazota. Todo el mundo se saluda y nadie se conoce. Las secretarias y las vendedoras se atropellan dentro de aquella mancha multicolor que aplasta el cemento. Estas buena pa'.... El semáforo se pegó en rojo. Huele a periódicos. En la esquina le agarraron la nalga a una señora y el marido casi que mata a un tipo que no había hecho nada. El sátiro se largó. En el relajo se roban tres carteras y un estilógrafo. Tronco'e ....Un policía compra una historieta. Que Barranquilla es tu ciudad dice un letrero medio oxidado que cuelga de un camión  verde. Con larga melena, pantalón de caucho y tacón alto, un hombre cruza la calle. Cómo estás de bueno, exclama una colegiala. Rojo el tipo, muerta de risa la muchacha. El piropo no ha muerto. Ha cambiado de sexo. 



Tomado del libro  "Nada es mentira" Crónicas y otros textos. 
Heriberto Fiorillo.
       
       


Tomada de
 revistavolarcolombia.com
Heriberto Fiorillo.  Periodista, guionista y director de cine. Nació en Barranquilla. Estudió periodismo en la Universidad Javeriana, en Bogotá, y realizó un curso de producción y adaptación de radio y televisón en New york, en donde vivió de 1988 a 1994. Su trayectoria en prensa escrita lo ha llevado a  trabajar en diversas publicaciones. Fue cronista, jefe de redacción y subdirector de Cromos, director del suplemento literario y asesor editorial del Diario del Caribe, y colaborador de Semana y El Espectador. Sus trabajos han recibido cuatro premios nacionales de televisión, además de diez nominaciones y otros reconocimientos nacionales e internacionales en periodismo, cine y televisión.