Allende quedó mudo y Jara no volvió a cantar






LA TRISTE CANCIÓN CHILENA


Salvador Allende. Tomado de http://aristeguinoticias.com/



Por Estefania Almonacid



       El 11 de septiembre de 1973 Chile dejó ser la misma, hace 41 años el presidente comunista Salvador Allende y el gobierno de la Unidad Popular fueron derrocados por fuerzas militares dirigidas por Augusto Pinochet. El asalto al Palacio de la Moneda sufrió el horror de escuchar miles de disparos, pero quedó paralizado al ruido más fuerte, proveniente de un fusil AK-47, el arma con que Allende terminó con su vida.

         El último comunicado de Salvador Allende fue: "¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición". El último poema de Víctor Jara dice: “Somos cinco mil/en esta pequeña parte de la ciudad./Somos cinco mil/¿Cuántos seremos en total/en las ciudades y en todo el país?/Solo aquí/diez mil manos siembran/y hacen andar las fábricas./¡Cuánta humanidad/con hambre, frío, pánico, dolor,/presión moral, terror y locura!...”.

        Allende murió el 11 de septiembre de 1973, Jara muere el 17 de septiembre del mismo año; los dos eran chilenos, los dos pertenecían al Partido Comunista de Chile; Salvador fue presidente y Víctor cantautor, ambos fueron víctimas del golpe militar, ambos fueron silenciados violentamente, ambos símbolos de un recuerdo que marcó la historia de Latinoamérica.

          En la madrugada del martes 11 de septiembre de 1973, el cielo de Chile se tornaría gris y se opacaría el aguamarina que caracteriza la nación; fuerzas armadas se tomaron Valparaíso, ciudad ubicada en el  litoral central de Chile. Los presentimientos empezaron a invadir a Salvador Allende cuando se dirigía, a las 7:20 de la mañana en su automóvil Fiat, acompañado con su grupo de seguridad, al Palacio de la Moneda. Al medio día aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea comenzaron su ofensiva contra el Palacio en Santiago de Chile. Allende vivió lo peor al sentir los estruendos y ver la polvareda del edifico derrumbándose, era el enfrentamiento de dos ideologías, una izquierda pacífica y otra derecha armada.



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Víctor Jara. Tomado de http://albertohugorojas.blogspot.com/
          El cantautor y militante comunista, Víctor Jara, cantaría el 11 de septiembre en un acto de Salvador Allende en el campus de la Universidad Técnica de Estado, el evento tenía como objetivo llamar a un plebiscito para que Chile decidiera si Allende continuaba en el poder. Jara de cuarenta años llega a las 11 de la mañana, una hora antes de la que estaba programado el evento, pero no alcanzó a descargar su guitarra cuando los organizadores le preguntan si sabía lo que estaba pasando, él les respondió “---Claro que sé, pero oí por la radio Magallanes que había que ir a sus puestos de trabajo. Bueno, yo trabajo acá y acá estoy----”. 

         Ese mismo día a las 2 de la tarde se dio el toque de queda, por lo tanto, Víctor Jara, cerca de 600 académicos, estudiantes y funcionarios, decidieron quedarse temiendo que los militantes invadieran la universidad. Entonces sucedió lo temido, en la madrugada del 12 de septiembre, militantes entraron a la universidad y reprimieron a todos los que se encontraban en el campus, fueron sacados y llevados en camiones al Estadio de Chile, lugar donde las manos de Jara fueron destruidas para que no volvieran a sonar los acordes que ensordecían la humanidad de los dictadores.

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         En 1970, Salvador Allende había sido electo democráticamente por el pueblo chileno como presidente, era el primer presidente socialista en occidente que accedía al poder por elecciones generales. Allende debía salvar a Chile de la crisis en que estaba sumida, no obstante, durante su presidencia se disparó la inflación y se registró escasez de bienes básicos, el descontento social y militar estaba sumido. Por esta razón, el golpe de Estado eran un crimen anunciado,  el Tanquetazo, en julio del 73, fue la sentencia en el desencadenamiento de un pueblo dividió en dos.

          Cuando el Palacio empezaba a trastornarse, Allende trasmitió cuatro mensajes, el primero a las 7:55 de la mañana en el que decía que Valparaíso había sido atacada, pero que en Santiago ---"no se había producido ningún movimiento extraordinario"—. El segundo mensaje fue a las 8:15 cuando comunica que mandó al ejército a Valparaíso por una insurrección golpista. El tercer mensaje fue a las 8:45, Allende comenzó diciendo: 
----“Compañeros que me escuchan: la situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en el que participa la mayoría de las Fuerzas Armadas”—--. Por cuarto y último comunicado se oye el escalofrío de una voz que ya anticipaba la muerte: --“… Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano…”--. Eran las 9:10 y Allende fue olvidando la hora y sus lentes de marco negro y gruesos que lo caracterizaban se entorpecieron por el retumbar de las paredes.

         Chile no estaba solo con sus odios y fracasos porque Estados Unidos vigilaba los hechos detonantes, la agencia de inteligencia de los Estados Unidos (CIA) fue ficha clave en la convulsión, ellos dieron apoyo con armamento a grupos militares para acabar con Allende, trabajadores e intelectuales de forma definitiva. Sin embargo, Salvador no esperó a que vinieran por él y lo extendieran como una bandera de orgullo por su derrota, por eso acabó con su vida. Según el testimonio del médico Patricio Guijón, Allende se disparó en la barbilla con el fusil, que le había regalado Fidel Castro. Después vino la represión y por 17 años el general Augusto Pinochet se tomó el poder y Salvador ya no pudo salvar la patria.

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Víctor Jara. Tomada de http://www.latercera.com/
              —Mira mis manos… mira mis manos… me las machacaron para que nunca volviera a tocar la guitarra…”— le dijo Jara al periodista Sergio Gutiérrez al reconocerse en el mismo lugar donde los estaban torturando, recuerda que“sus manos, esas milagrosas manos, cuyos dedos deleitaban a millares de trabajadores e intelectuales al pulsar las cuerdas de la guitarra para acompañar sus canciones de protesta y esperanza, ya no eran tales. Estaban hinchadas y parecían tener un solo dedo, gordo y recubierto de sangre. Las pocas uñas que le quedaban estaban negras en su totalidad. Eran las manos más golpeadas que había visto en mi vida.

         Jara no pudo salvarse de las manos iracundas, murió acribillado con 44 disparos después de  haber jugado con él a la ruleta rusa. El cuerpo del cantautor fue hallado a un costado del Cementerio Metropolitano; antes de que lo llevaran a una fosa común unos pobladores lo encontraron el 18 de septiembre, el cuerpo fue trasladado a Medicina Legal donde una trabajadora de militancia comunista lo reconoció y le avisó a su esposa, Joan Turner. Lo enterraron en silencio en el Cementerio Central y sus dos hijas le cantaron la última canción triste.

       Salvador y Víctor habían muerto,  también  3.200 chilenos asesinados, 1.190 desaparecidos, 33.000 sufrieron tortura y encarcelamiento, todos los delitos realizados por el Estado. A su vez, el destierro empeoró los miedos, miles de chilenos se exiliaron durante la dictadura de Pinochet y el que se quedaba debía atenerse a un país sin libertad de expresión, partidos políticos, Congreso Nacional y sin democracia. Después de todo ¿un país con tantos muertos y 17 años de dictadura se puede curar? ¿El presidente y el cantautor que representan un país herido fueron silenciados por siempre?

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         En la Plaza de la Constitución frente a la Plaza de la Moneda se iniciaron las conmemoraciones públicas, luego de cumplirse 41 años del Golpe Militar que acabó con la aparente tranquilidad de Chile. Asimismo, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos donde están todos los retratos de las víctimas no son suficientes; representantes partidistas de izquierda, huérfanos, organizaciones de derechos humanos y asociaciones chilenas se reunieron para recordar y clamar de nuevo por la justicia.

         El 8 de septiembre se realizó la tradicional romería al Memorial de los Detenidos, Desaparecidos y Ejecutados, en el Cementerio General de Santiago, también, la candidata presidencial Michelle Bachelet dio un discurso en el Museo de la Memoria y uno de los eventos más esperados fue la titulación Post Morten para los estudiantes desaparecidos y ejecutados durante los años de la dictadura, y quienes no alcanzaron a terminar sus estudios.

            Los recuerdos y las conmemoraciones no son en vano, a pesar de que todavía en Chile hayan rastros de división política, que existan huellas de los 17 años de dictadura,que haya un senador de la derecha que diga que no hay nada porqué pedir perdón y que el pueblo unido sí fue vencido, Jara cantó lo contrario y eso no lo borra nadie.

2014

Comentarios

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  2. Así como ocurrió con Pablo Neruda, la muerte de Allende es un misterio, creo que no debería afirmar algo que no es seguro, de hecho son muertes mediatizadas.Tener la ligereza de afirmar algo que confirman títeres como CNN, wikipedia o la mismísima Corte suprema chilena, es ignorar pequeños rastros que nos da la personalidad de este lúcido humano. Sin querer herir susceptibilidades, aunque sea sólida su prosa que he leído con anterioridad, temo que en esta publicación particularmente falla el tacto por la agudeza del acontecimiento.

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