Nota ligera de la semana...



LA CIUDAD QUE QUEDA AL SUR DE LAS NUBES

"Bogotá para Alejandro Obregón". Gustavo Zalamea. Bogotá. 1994


Por Rafael Chaparro Madiedo 


     A veces tengo la sensación de que Bogotá es una aldea ruidosa, tediosa y desordenada que queda al sur de las nubes. A veces tengo la impresión de que esto no es más que una fría aldea perdida en Los Andes poblada por diversos tipos de primitivos. Bogotá está creando un tipo de ciudadano totalmente infeliz. Nuestro niños ya no tienen espacios y los jóvenes están en igual condición. En este momento Bogotá es una ciudad infernal donde cada día hay más edificios y menos parques. Ningún alcalde ha entendido la virtud lúdica de los parques. Los parques son los espacios para ir a hacer nada, para ir a perder el tiempo. Pero todo parece indicar que en Bogotá no hay espacio para ir a perder el tiempo. Es muy difícil salir en Bogotá a "pasear", a caminar. 

       Si uno se aventura tendrá que soportar la contaminación, si uno está de malas podrá recibir un tiro a manos de un celador por meterse a una zona privada, le echarán un carro por encima, o cualquier asaltante hará de uno lo que quiera. El ciudadano ha perdido sus espacios porque los dirigentes se los han hecho perder y en parte también porque el mismo ciudadano bogotano no tiene conciencia de ciudad. Bogotá es una ciudad de inmigrantes y como tales estos llegaron a instalarse a Bogotá a cualquier costo. Pero no hablo de la gente de Ciudad Bolívar o cualquiera de los otros barrios de este tipo, que son gente desplazada por la violencia, sino hablo de esta otra gente supuestamente con más "cultura", que han convertido a Bogotá en una horrorosa Pereira grande o si se quiere una horrorosa mega-sogamoso. 

      Bogotá es el festín de la polución arquitectónica. Al lado del asadero de pollos hay una ferretería, y más adelante un motel y en la mitad un colegio, y más allá un taller. Nadie ha sabido ordenar como se debe. Viejos barrios, verdaderas joya arquitectónicas como Palermo y Chapinero han sido destruidos para dar pasos a los edificios. En este momento La Soledad corre el mismo peligro. Es triste ver cómo una ciudad se desmorona poco a poco, ver cómo la idea de barrio se perdió  por completo. Ya no existe los cines de barrio, los restaurantes de barrio, los parques de barrio. Estamos viviendo en la ciudad más fea y desordenada del mundo. Nadie hace nada por nuestro patrimonio arquitectónico. 
      
     A veces tengo la impresión de que esto no es más que una aldea donde es difícil respirar, un aldea al sur de las nube radioactivas. 


La Prensa, 28 de agosto de 1994



Rafael Chaparro Madiedo fue un joven escritor bogotano que murió en 1995, a los 31 años. Estudió filosofía y letras en la Universidad de los Andes. Se destacó como periodista cultural en La Prensa, diario donde también publicó una columna urbana, cruzada por amores literario, el rock y el cine. Fue Premino Nacional de Literatura en 1992 con la novela Opio en la nubes, cuyos temas urbanos permearon en buena medida a su columna. La Universidad de Antioquia publicó una selección de sus artículos titulada Zoológicos urbanos. Historias mutantes. 

Tomado: Antología de nota ligeras. Maryluz Vallejo. 



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