martes, 26 de febrero de 2013

El Destacado de la semana...

EL PROBLEMA DEL OCIO

Por Germán Arciniegas

Antiguamente el domingo no constituía un problema tan difícil de resolver como ahora. La gente se había educado para no hacer nada, y sabía muy bien pasarse los días en blanco. Hoy, contraída la rutina del trabajo, cada día de huelga que llega nos provoca un conflicto. Por esto, y en todo orden de cosas, las huelgas , en vez de placenteras son siempre catastróficos. Carecemos de la técnica del reposoDe ahí los borrachos, los suicidas, los que se aburren en la casa y, en general, ese nuevo tipo de delincuente  que tanto se ha multiplicado en las ciudades: el hombre que sale para matar el tiempo. Ustedes verán que en un domingo se presencian las mayores locuras. Matar a un vecino es muy sencillo. Hay materia. Hay blanco. 

Pero matar las horas, estrangular un domingo es tan difícil, que el hombre se mete a la taberna, le da vueltas a una copa como el ladrón a la caja de caudales, durante horas, y no llega a nada.


Digo hombre, como podría decir mujer. Mientras la señora, en la semana, hace su despacho, lidia a la sirviente, tiene el manejo cotidiano de la casa, se entiende con la modista y hace sus compras, está tranquila y satisfecha. Llega el domingo, se cruza los brazos y se pregunta: "¿Y hoy, qué vamos hacer? ".  Haga usted de cuenta que un abismo se abre súbitamente, y deja el camino en punta. En nuestros días empieza a formarse una rutina dominguera: cinematógrafo, viajes al campo y...nada más. Pero supóngase usted que la película  ya es conocida. Que la señora tuvo la inadvertencia de asistir el jueves al estreno. Este es el abismo. El matrimonio gira entonces en el vacía y se mueve sobre los bordes de la desesperación.

Lo único que distrae es el trabajo. Lo tremendo es que, además de ser distraído, el trabajo sea pesado. Pero la verdad es que distrae. Fijaos bien que la palabra distraer es ya una contradicción, es una palabra-trampa. El verbo "traer" tropieza en un prefijo, "dis", para dar una voltereta y quedar invertido. Distraer es alejarse de sí mismo, es vertir, echar hacia otro lado toda inquietud que venga a entrar en contacto con nosotros mismos. Mientras el hombre trabajase aleja de su espíritu. Pero cuando llega el ocio, se encuentra entonces con su propio ser y se espanta. Los hombres de ahora temblamos ante la posibilidad de vernos. El hombre que no se distrae haciendo cosas para los demás, y que se retrae a su intimida, parece un Adán sorprendido en el delito. Por eso acude a la taberna, al dancing, al bullicio, para atolondrarse, para no verse. Muchos que no logran embriagarse a tiempo, se suicidan.

Los pueblos que ya han logran comandar sus ocios, que tienen una rutina dominguera, son pueblos superiores. Como el pueblo ingles en las capas sociales que han convenido en dedicarse a la jardinería, o al inocente juego de buscar durante toda una tarde, con una bola, un hoyo. Pero el fondo del problema es terrible. El hombre se acostumbró al trabajo, que es tan fatigante, y olvidó el ocio, que era tan bueno. Y como en la ley económica de Gresham de que la mala moneda desaloja a la buena, el trabajo ha desalojado aquellas horas blancas cuando nos tirábamos en el potrero para ver rodar nubes sobre rieles del aire. 

Diario de un peatón, 23 de junio  de 1997

lunes, 18 de febrero de 2013

El destacado de la semana...

Con ustedes  la odisea de llevar un lápiz en el bolsillo para tener la oportunidad de borrar la marcación de los pasos. Quién se iba imaginar que un borrador tuviera la palabra, la palabra que se traga para volverla a recomponer una nota ligera.

EL BORRADOR DE LOS LÁPICES 
Por Romualdo Gallego

   Entre los objetos cotidianos, entre los pequeños y fieles amigos de quienes tienen algo que ver con las labores de la mente, está el lápiz. El médico, el abogado, el escritor, el ingeniero el contador, el negociante, el pintor, el dibujante, el colegial y el profesor, llevan consigo a todas partes  el ligero adminículo de alma múltiple que ora suma, ora comenta, ora diseña. Pero el lápiz no va solo: lleva sobro sí, a modo de coronamiento y remate, aun ser pálido y equívoco, especie de parásito extraño que nunca le abandona, que le contraría a cada paso y que vive de su savia. Es el borrador. Sin el lápiz el borrador carecería de significación, como carecería de ella los críticos sin los literatos, la oposición sin los gobiernos y los badajos sin las campanas; mas sobre el lápiz , el borrador adquiere una misión inmensamente humana de eterna y constante perfectibilidad. El lápiz representa lo que el hombre es capaz de producir, mientras el borrador simboliza lo que debe eliminar antes de hacer obra perfecta.

----¿Qué dato podría usted simunistrarme para apreciar debidamente el carácter de Juan Vicente Goméz, el dictador de ustedes?---- Pregunté a un venezolano desterrado. A lo cual repuso sin vacilar:

----Mantiene invariablemente entre sus dedos un lápiz sin borardor.

La punta del lápiz es activa pero dogmática; el borrador es burlón y ecléctico. La una dice con serenidad: "yo escribo cosas bellas, verdaderas y útiles, y por eso los antiguos me llamaban "lepus" que significa gracia y belleza". El otro replica sonriendo: "Recuerdo que puedes equivocarte, que te equivocas a menudo, y que yo estoy acá arriba en acecho de tus disparates".


www.tiempodehoy.com 
En efecto: aquel mudo equilibrista de caucho que se yergue en la cima del lápiz, parece decir perpetuamente: "Puedes equivocarte, hombre orgulloso".



   Censor vigilante que vive para recordar a la humanidad su fabilidad, su flaqueza, la inseguridad de facultades, es al mismo tiempo el amigo leal y discretísimo que sabe y calla muchas intimidades y que no vacila en descender de su puesto eminente a limpiar con su cuerpo las tonterías con que se emborrachan las cuartillas.

www.elmundo.es 
   Si no errasen los hombres no existirían los borradores, lo que vale tanto como decir que ese caucho sencillo tiene un significado recóndito y trascendental, que es el representante de un reconocimiento tácito que los hombres han hecho entre sí en todo el universo; el reconocimiento del disparate como apéndice inseparable de la humana condición.

(Sería interesante conocer la opinión que tiene los borradores acerca de la pena de muerte, por el aspecto de lo irreparable...)

  Para los hombres sensatos, ese caucho es el más auténtico representante de la prudencia y del buen sentido; es el ojo avizor; es el cuerpo consultivo de los cronistas; y es la concreción de la duda renovadora de este siglo. 

   Cuando se quiere hacer la estatua simbólica del mentor de las bellas letras y de la terrena perfección, no se podrá menos de acudir al borrador para copiarlo en grandes bloques de mármol.

Crónicas, cuentos y novelas, Medellín. 1934.

lunes, 11 de febrero de 2013

El destacado de la semana...


El periodista Valerio Grato nos narra las caras de la morfina en la sociedad de sus ojos, al parecer aceptó todas las heroínas, desde Juana de Arco, hasta la Pola Salvarriera...


Por Carlos Arturo Soto (Valerio Grato)

El vicio fatal de la morfina, en todas sus formas químicas, está haciendo estragos en Bogotá. Muchos elementos de la juventud actual--- una juventud despreocupada  holgazana y bohemia hasta lo absurdo----, parece que se han matriculado definitivamente en el templo de los "paraísos artificiales". Algunos psicólogos les he oído decir : "esta inclinación se debe a la falta de trabajo, en multitud de casos, a hondos y complicados fenómenos de herencia". 

perso.wanadoo.es 
Sea como fuere, el hecho es que entre nosotros la estadística de los morfinómanos nos señala ya cifras que producen espanto. El culto de la morfina tiene apóstoles numerosos, adeptos ciegos y fanáticos. Pero no vayáis a creer que el vicio o la influencia  de esa droga solo tiene su imperio entre los hombres entre muchos jóvenes cuyos pasos principian a iniciarse sobre los caminos del mundo. También hay mujeres que aman con fanatismo la mentirosa ilusión que brinda los "paraísos artificiales", pálidas y ocultas sacerdotisas de este culto macabro y terrible.  Solo que ellas, las débiles e infortunadas viciosas, son enemigas de exhibirse a plena luz y de figurar como morfinómanas descaradas. Ellas se guardan para que en lo posible sus "dulces y largos sueños" pasen disimulados y desapersividos...

La generalidad de los hombres que se intoxican a diario, gusta de cultivar el vicio ante los ojos del público. Yo conozco muchos aficionados que no solo exhiben sus estragos  físicos, sino que hasta con orgullos muy natural en ellos,  muy hijo de su pobre y alucinado cerebro , le muestra a todo el mundo la jeringuilla fatal, como quien señala el retrato de una mujer hermosa...

Me dicen que ahora las autoridades suelen sancionar fuertemente el expendido de la morfina y de otros narcóticos peligrosos, pero también me aseguran que hay farmaceutas morfinómanos, y que estos, a pesar de todas las prohibiciones del caso, les facilitan las drogas a sus hermanos en el vicio. Dentro del templo de los "paraísos artificiales", dentro de este culto macabro y repugnante, existe una hermandad muy cordial, una especie de masonería cuyos secretos son difíciles de descubrir a primera vista.


abelgalois.wordpress.com
Hace algunas tardes, estando yo en un restaurante tomándome  una taza de café, se me acercó un joven de semblante muy pálido  y con la mirada vaga y febril. Ocupó un asiento a mi lado, y desde las primeras palabras que cruzamos, comprendí que estaba bajo los efectos de la droga y del alcohol. Muy afectuoso, muy expansivo, ofreciéndome mil cosas, sacó de pronto una papelera del bolsillo, y me dijo:

-----Supongo que usted, como literato, también le ha de gustar...¿Quiere usted absorber un poquito de "heroína"?
Yo acabo de tomar...

----Mil gracias---le respondí. Le agradezco su amable invitación, y le advierto a usted, que acepto todas las heroínas, desde Juana de Arco, hasta la Pola Salvarriera,  menos la suya...

El joven, desconcertado, guardó su trágica papeleta y se alejó tambaleando  Entre la multitud bulliciosas del café, se perdió como un fantasma, ¡se fue con su veneno y con su pobre juventud desplazad!.


El Gráfico , 7  de febrero  de 1925


lunes, 4 de febrero de 2013

El destacado de la semana...

SU MAJESTAD LA MODA
Por Carlos Villafañe (Tic-Tac)

http://www.mykingdomforfashion.es
/2010/12/maravillosos-anos-20.html
   Ya está dicho y sabido que la moda es más fuerte que la muerte y que su imperio es el mismo en los días serenos de la paz o en las horas sangrientas de la guerra. Para la moda no existe el dolor humano ni las desgracias colectivas como esta que ahora inunda de llanto y de sangre la corteza del planeta. Ella es inmutable en sus prerrogativas aunque sea la síntesis de lo frívolo y de lo pasajero.  ¿Que los hombres se matan unos a otros por, por estas o por aquellas causas , por intereses o filosofías? ¿Que el mundo anda hecho una etcétera y una merienda de negros?  ¿ Que en trescientas días mueren doscientos mil europeos? ¿Que el hambre señorea los hogares y pone rictus de desesperanzas en todos los semblantes? ¿Nada importa. La moda sigue su camino imperturbable y glorificada. Los modistos ----grandes tiranos----continúan sacando sus "creaciones" y "sus últimas novedades". Y de la misma guerra saca la novela fabulosas utilidades. Los sombreros femeninos han tomado nombres beligerantes. Tenemos sombreros submarinos, sombreros surle front, les olliées, sombreros Joffre y sombreros  Verdun. Y siguen y seguirán llegando con sus correspondientes nombres alusivos a esta época revuelta y tomultosa del del respetable Género humano.

http://co.fotolog.com/past_fashion/45044412/
     Tiranía vitalicia es está de la moda.  Cambia de forma pero nunca muere. Y ¡ay del que aparte de sus mandatos y de sus leyes!. Quién se atreve a burlarse de su imperio, que dará testado al margen y en el más general de los ridículos.  No es posible contrariarla ni el el más íntimo de sus detalles. "Sutanita lleva un sombrero que daba risa". "El cubilete de don mengano es del año uno". "Don fulano se carga una levita de la Nueva Granada". Y una simple anotación de estas le pone al individuo o a la individua una nota de ridículo que le cuesta trabajo quitarse de encima. No hay quien , a sabiendas de lo que le va a pasar , se atreva a situarse fuera de la moda. 

Muchos y muchas preferirían una desnudez en sus propias carnes y no una prenda de vestir reñida con la moda.

     Entre mujeres, un traje pasado de moda llama tanto la atención como uno acabado de llegar. Quiero decir que la que vaya por la calle demodé excitará tanto la curiosidad de sus congéneres como la que acabe de salir de los retretes de madame Richard.

http://vestidosdefolklorica.blogspot.com
/2009/05/locos-anos-20.html
     Entre los señores hombres la moda es más duradera y menos exigente. Se limita a partir el saco por la espalda o a cerrarlo, a entallar el sobretodo o a dejarlo holgado y a ponerle al sacolevita dos botones hoy y tres botones mañana. Ahora llega una innovación a los pantalones: angostos de abajo y anchos de arriba. Cosa que en verdad no vale. La anchura o la angostura no influye en nada. Los que importa es tenerlos bien puestos a toda hora. Que no se caigan en ningún trance y que sean siempre interpretes fieles de la máxima imperativa del filosofo romano que decía: 

"Sean cuales fueran las circunstancias que sobre ti pasaren, sean las que llamadas adversas o de las que llamamos prosperas, mantente siempre erguido de tal modo, que al menos se pueda decir de ti que eres un hombre"

     Y consten que esta máxima de Sémeca no implica que no haya en este mundo mujeres de " muchos pantalones", con las cuales no quiero yo enredos de ningún género. ¿Mujeres calientes? ¡El desmendruge! Así como los malos poetas nos disgustan de la poesía, así las mujeres de tranco nos disgustan de lo femenino.

     Y volviendo a alto de la moda, ella sigue su itinerario sin que nadie le ponga obstáculos ni le pida pasaportes ni le registre el equipaje.  Es duela y soberana de las voluntades y le rinden tributos millones de esclavos que se las dan de libres.

     Pero, tirana y todo, tiene encantos por todos los puntos cardinales . Sin ella, el mundo sería de una insufrible cursilería y caería en la más lamentable de las monotonías. Ella es una consecuencia de la ley de renovación que rige en los demonios del espíritu y en los campos de la metería. Hay que renovarse vistiendo todos los días el mismo traje.

http://www.cultura10.com/la-moda-de-los-anos-20/

    

La moda del día tiene, entre otras, el encanto siguiente: la falda alta que les da a las mujeres cierto aspecto de juventud y de niñez. Juventud a las que ya van entrando en la vejentud y niñez a las trasmontan la rosada colina de los veinte.

     Falda alta, medias trasparentes y ventarrón en la esquina de Touchel... ahí tiene ustedes la moda de Paría en todo su apogeo.

Cromos, 16 de junio de 1916

DIRÉ MÁS...

LA MODA EN BLANCO Y NEGRO. AÑOS 20