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Hojas de vida

     Por alguna jugada del azar me bautizaron Gonzalo Arango, y no Don Miguel de Cervantes, en una folclórica sacristía antioqueña, nueve meses después del coito. 

    Aunque no soy el autor de Don Quijote, me considero un genio como Cervantes, pues los dos estuvimos en la cárcel, él por ladrón, y yo por no creer que el Sagrado Corazón de Jesús salvará a Colombia del comunismo. Pero no cambio un día de mi vida por el Quijote, pues Cervantes era manco y ya está muerto. En cambio toda mi gloria está por vivir, y toda mi mujer por acariciar...

      En un lejanísimo mes de noviembre, hace veinticinco años, un maestro de escuela nos pidió como despedida del curso, un recuerdo. 

     Consistía en que le escribiéramos en una hoja de cuaderno aquello que deseábamos llegar a ser en la vida. Me acuerdo perfectamente que escribí: "Deseo ser astrónomo". No sabría decir por qué, entre otras cosas porque ignoraba lo que era la astronomía. 

     Podría recordar trémulamente que este anhelo in…

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